La Escuela de Ecocomunicación impulsada por el Grupo de Desarrollo Rural Aljarafe-Doñana (ADAD) ha iniciado recientemente su andadura con jóvenes de la Asociación Alborada, en una primera sesión que ha evidenciado el alto grado de implicación, interés y capacidad de reflexión del grupo desde el primer momento.

Adolescentes de entre 12 y 14 años participan en esta iniciativa que propone trabajar la fotografía como herramienta de observación, expresión y sensibilización, con el objetivo de fomentar una mirada crítica sobre el entorno y el territorio en el que viven. Más allá del aprendizaje técnico, el proyecto plantea un proceso de descubrimiento y análisis de la realidad cotidiana, invitando a los jóvenes a detenerse, observar y construir un relato propio sobre su pueblo.

La propuesta se enmarca en el proyecto ENRAÍZA, impulsado por la organización Paz y Desarrollo, con la colaboración de ADAD y la Asociación Alborada, y financiado por la Junta de Andalucía a través de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Un proyecto que se desarrolla en distintas comarcas andaluzas y que promueve la participación juvenil, la educación ambiental y la comunicación como herramientas para abordar los retos sociales y climáticos desde el ámbito local.

Durante las próximas semanas, los participantes trabajarán en la construcción de un relato colectivo a través de la imagen, identificando tanto los valores que definen su entorno como aquellos aspectos que requieren atención y cuidado. Un proceso que permitirá poner en diálogo identidad, sostenibilidad y compromiso, y que culminará con la presentación pública de los resultados a través de una exposición.

La iniciativa, guiada por la técnica de ADAD Rocío Gómez Romero, refuerza el papel de la juventud como agente activo en la interpretación y transformación de su entorno, apostando por nuevas formas de comunicación que conectan conocimiento, emoción y territorio.

En un contexto marcado por los desafíos ambientales y sociales que atraviesan espacios como Doñana y su área de influencia, proyectos como este ponen de relieve la importancia de incorporar la mirada de las nuevas generaciones en la construcción de respuestas colectivas, capaces de integrar conservación, desarrollo y justicia climática desde lo local.